Resumen jornada de Avilés

Abrió el turno de ponencias de la mesa en la que estaba presente Provial, Juan Jose Isern, ex Cap del Servei Català de Trànsit. Empezó su ponencia hablando del aumento de la siniestralidad y qué causas a su juicio eran las que la provocaban: una deficiencia en mantenimiento de las vías y en los vehículos, principalmente. Habló de formación vial y de lo que afecta ésta a la seguridad vial. Habló de las autoescuelas “low cost” y de las revisiones que se realizan en centros médicos, del comportamiento de algunos padres escatimando en formación vial para sus hijos, etc… etc…

En el turno de Provial, se habló de la falta de calidad en las formaciones y se apuntó como una de las causas que la propia Dgt publicaba la batería de preguntas, que no era obligatoria la asistencia a las aulas y que los alumnos exigían resultados rápidos al menor coste y tiempo posibles… Que en demasiadas ocasiones no se valoraba el trabajo del profesor de formación vial ni se le daba el espacio que debería ocupar. Se habló de los cursos de recuperación por puntos que nos indican que son un fracaso, pues un conductor que tiene que asistir a ellos, nos indica que es un conductor que ha incumplido, por tanto,  un fracaso de la formación y de la sociedad. Se tienen conductores multi-reincidentes a los que hemos dado segundas oportunidades, pero, ¿hasta qué punto éstas deben ser ilimitadas?

¿Por qué no se puede establecer un sistema de comunicación que alerte a los centros de revisiones médicos en aquellos casos que un médico de cabecera haya suscrito un tratamiento médico incapacitante para la conducción (alerta que no incumpla la “Ley de Protección de Datos”)? ¿Por qué no hablar también de revocaciones de permisos en aquellos conductores que no tienen capacidades? Pero para todo ello hay que buscar la forma de establecer esa comunicación con los centros de revisión médicos, cambiar los protocolos que se siguen y los poderes políticos valientes en la toma de decisiones.

Se habló de la figura del profesor de formación vial que necesita tener una profesión cualificada y unas condiciones de trabajo óptimas. Que tenemos una “Ley de Bases de Seguridad Vial”, una “Ley de Prevención de Riesgos Laborales” y una “Ley de Protección de Datos” y que en estos momentos resultan insuficientes y se debe apostar por una nueva “Ley de Bases” que apueste por el Factor Humano, recordando que es éste, el principal causante de los accidentes de tráfico.

Se dijo que los prevencionistas deberían establecer convenios colaboradores con los profesores de formación vial para que se de formación en seguridad vial en las empresas con garantías. Empresas en España que tienen Planes de Movilidad y Sostenibilidad en las que los profesores de formación vial no están presentes y que pueden aportar mucho, pues se recuerda que un Máster en Prevención de Riesgos tiene menos de 10 horas en formación en seguridad vial.

Se planteó que si queremos alcanzar el Objetivo Cero, previsto para el año 2050, y si además queremos que se implante con antelación para conseguir la reducción de la alta mortalidad, la respuesta se encuentra en la FORMACIÓN. Esa formación siempre debe ser de calidad, ejercida por profesionales cualificados y reconocidos, estableciendo también como premisa, que los propios profesores deben someterse a reciclajes.

Se pueden tener las mejores vías, los mejores vehículos pero  se precisan los mejores conductores. Y para tener los mejores conductores, debemos apostar por un cambio radical del sistema vial actual, que en algunos aspectos es mejorable y en otros totalmente obsoleto. Hay que recordar que la DGT existe desde el año 1959, sin apenas ninguna reforma.

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