Entre mareas y movilizaciones

Estamos viendo como aparecen convocatorias y más convocatorias para conseguir movilizaciones y protestar por la falta de examinadores. De alguna manera me recuerda cuando en este país día sí y día también, veíamos en cualquier informativo montones de mareas en movimiento reclamando todo tipo de mejoras. Por haberlas, las había de varios colores.

¿Qué pasó con esas mareas? Desaparecieron un buen día porque dejaron de interesar aunque los problemas que se denunciaban sigan supuestamente en activo. Desaparecieron porque aquellas corrientes andaban en otro asuntos como las nuevas políticas regeneradoras y emergentes. Tranquilos, seguro que en pocas semanas vuelven otra vez a la carga, pues ha pasado el tiempo suficiente y hay que empezar a moverse aunque no se sepa hacia dónde.

Extrapolando al sector vial, ¿cuánto tiempo se lleva hablando de la falta de examinadores? ¿Creemos que esas movilizaciones van a conseguir que aumente la plantilla de los mismos? Acaso, ¿no tenemos en cuenta qué será complicado aumentar el número de funcionarios cuando la tendencia de los últimos años ha sido el recorte en todos los organismos y administraciones? ¿No hemos leído que los examinadores y fuentes cercanas a la Dirección General de Tráfico comentan que, ser examinador, no es precisamente una profesión demandada y que es complicado cuando se promueven convocatorias de acceso a plaza de examinador poder cubrir todas las plazas? ¿Alguien se pregunta si todas las movilizaciones que se están gestando, no lo son, para conseguir un efecto diferente, como es el de la privatización de los exámenes de conducción? Y si llegamos a esa privatización, ¿pensamos en el quién y en el cómo de los efectos de esa privatización? ¿Medimos las futuras consecuencias?

En Provial, en nuestros comienzos, nos ganamos algún que otro enemigo por decir cosas como la siguiente: ¿Por qué  para evitar precisamente la privatización, (siempre defendimos que fuera pública la gestión de exámenes de conducción), se podía optar siendo un profesor de formación vial? ¿No sería mejor el acceso de profesores que la privatización del sistema? Para ello, decíamos que podrían negociarse los requisitos de acceso, aunque considerábamos que al menos se debían cumplir con dos:

  1. Una antigüedad mínima de ejercicio como profesor de formación vial.
  2. No poder ejercer como examinador en un lugar donde lo hubiera hecho como profesor.

Esta propuesta se llevó a cabo porque entendíamos que la cualificación de un profesor de formación vial con los cursos preparatorios correspondientes no se encontraba en peor disposición que la de un funcionario fuera de Interior o de cualquier otro Ministerio o cuerpo con funcionariado. Está claro que había que determinar mucho más y afinar el cómo poder hacerlo, pero esa era una de las posibles salidas.

Estamos en un momento en el que a revuelo armado algunos conseguirá cambios, lo que no sé, si los cambios benefeciarán a todos en general, o serán cambios partidistas que le alegren la vida a unos pocos.

Vemos propuestas de examinadores en los que se demandan un número de prácticas obligatorias. Nosotros llevamos tanto y tanto tiempo… no sólo apostando por clases prácticas obligatorias, si no también por las clases teóricas, siguiendo un programa formativo. Pero tuvimos que escuchar desde la anterior dirección de la Dgt, que nunca promovería unas clases obligatorias y presenciales porque eso iba en contra del “Plan Bolonia”, ¿Plan Bolonia? ¿Desde cuándo en este país la obtención de un permiso de conducción es equiparable a la reforma universitaria promovida por el Proyecto Bolonia?

Bueno, en estos momentos tenemos cambios en la cúpula de la Dirección General de Tráfico y deseamos que acierte en la toma de decisiones porque éstas nos van a afectar en gran medida y esperamos que una de sus decisiones sea olvidarse de Planes de Bolonia que no vienen al caso y se centre en lo que importa que es la mejora del sector vial y de todos los protagonistas del mismo.

Nos gusta que el nuevo Director tenga interés en conocer las inquietudes de algunos de los componentes del sector vial español, aunque habrá que recordarle que una de las piezas angulares y por tanto imprescindible, es la presencia de la opinión de los profesores de formación vial, no únicamente la opinión de aquellos adscritos a la patronal, si no de aquellos que cada día acuden a su trabajo, en condiciones más que mejorables y que se encuentran relegados al oscurantismo porque no se cuenta con su opinión ni se les considera lo suficientemente importantes.

Desde Provial, y yo misma, apostamos por la profesionalización y la profesionalidad y por ello, creemos que deben acometerse cambios, cambios serios, con compromiso para que todos los profesores de formación vial lleguen a ser cualificados profesionalmente y no seamos únicamente un número otorgado por una Administración en un certificado y que una vez obtenido, no pintemos más bien nada en los foros de seguridad vial en los que se adquieren los compromisos y se promueven esos cambios.

 

 

 

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