A los principios básicos, ni están ni se les espera

Cantan los Fito y los Fitipaldis que hay cosas que solo se ven si pasas cerca del abismo. Nuestro abismo ahora es la huelga de examinadores, los comportamientos y los efectos que produce en todos los que estamos relacionados con la Seguridad Vial.

Está claro que el derecho a la huelga para reclamar mejoras es una legalidad de todos, pero las formas en las que se realizan estos paros les pueden añadir una sinrazón que les resten legitimidad.

El trabajar en pos de la sociedad es gratificante. ¿Puede haber un trabajo más recompensado? Muchos lo hacemos y no hace falta ser empleado público.

Son muchas las actividades profesionales que inciden en el bien de la comunidad. La Formación Vial es una de ellas, una tarea privada pero con vocación de servicio público pero si ya eres empleado público, esa influencia se multiplica. Desde el Presidente del Gobierno hasta el último interino intervienen en ese prestigio. Y es por eso que las formas que muestran todos los intervinientes de esta huelga de examinadores hace que estas peticiones, (que se han reducido a un aumento de sueldo), pierdan toda legitimidad.

Tratan ustedes el asunto como si pertenecieran todos al ámbito privado y se olvidan que son empleados públicos y se deben a la sociedad. ¿Les tenemos qué recordar los principios de la Administración Pública de España qué rigen sus actuaciones? Estoy seguro que las saben mejor que nosotros. Entonces, ¿por qué no los aplican? Porque al no aplicarlos, están ustedes incumpliendo varios artículos de la Carta Magna de la Constitución.

Este asunto tiene una gravedad brutal, y no solo legal, también moral. La seguridad y la cultura vial nos afecta a todos. Con sus actuaciones, demuestran que no están ustedes a la altura para gestionar tanta responsabilidad.

Las conductas de algunos protagonistas de este conflicto han sido, son y serán penosas. Denotan una ausencia de aptitud y actitud escandalosa por parte de unos y de otros, proyectando a la sociedad una imagen lamentable. Ganarse una buena imagen cuesta muchísimo trabajo y tiempo, pero perderla es cuestión de pequeños detalles e instantánea. Y ese es un problema del que no hemos oído hablar.

Están dejando a la Educación y a la Formación Vial a los pies de los caballos,  tanto en su imagen como en poder aplicarlas correctamente. Nos costará mucho recuperarnos a todos. Pase lo que pase, todos perderemos. No habrá ganadores ya a estas alturas, pero sí incontables perdedores. No existen soluciones específicas e inmediatas a la huelga y las que se ofrecen son irrisorias, unos examinadores que se enrocan en una huelga desproporcionada, abusiva y mal diseñada, que reclaman unas peticiones de mejora que se limitan a un aumento de sueldo que no se les prometió y que interponen a la creación por parte de la Administración de aumentar los puestos de trabajo y a numerables asociaciones relacionadas con el mundo vial que aprovechan la coyuntura para salir en la foto y arrimar el ascua a su sardina.

El ninguneo y la banalización de la Educación y Formación Vial parece no tener fin. La planificación y la programación esenciales para cualquier proceso Educativo y Formativo ¿dónde están? ¿Qué clase de Conductores vamos a conseguir con estos desaguisados?

El resultado es que la Seguridad Vial de toda la Sociedad empeorará considerablemente y la abocará a unos niveles aún más bajos de los que ya está. La confianza y el respeto a las enseñanzas impartidas serán nulas. Las consecuencias ya las estamos sufriendo. El repunte de los siniestros viales y de su mortalidad ya es presente y como sigamos así, será futuro. La libertad de los ciudadanos para obtener el permiso de conducir cuando ellos decidan, al traste. Los derechos empresariales al libre comercio y de los trabajadores a su trabajo, de eso ya ni hablamos. Innumerables consecuencias causadas por servidores públicos, del más alto cargo al más bajo que se les supone eso, vocación por servir a los demás. Menuda imagen estamos dando. Nos estamos cubriendo de gloria, todos.

Cumplan con su vocación de servicio público, con su código deontológico, con su moral y su ética pública y profesional. Tienen ustedes en sus manos, con este conflicto, la vida y el futuro de una parte de la sociedad española. Negocien si buscan el bien común. No se puede decir a todo que sí, pero tampoco se puede decir a todo que no. Denle fin a la huelga ya, si quieren ganarse la legitimidad, el prestigio y la dignidad que tanto reclaman y que nos preguntamos, ¿dónde están?  Quizás así podamos recuperar, o por lo menos no empeorar, la imagen de todos los que nos dedicamos a la Seguridad Vial ¿Empezamos?

Dionisio Almendros Belmonte. 

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