¿Por qué insistir en algo que no funciona?

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Desde hace años la estrategia a seguir por la Administración para reducir los accidentes de circulación y por ende las cifras de fallecidos y heridos ha sido la reducción de la velocidad y el castigo mediante sistemas de vigilancia, ya sean radares fijos, como móviles, helicópteros Pegasus, etc… Tanto es así que ya es una tradición a seguir por los distintos gobernantes, dando igual el signo político al que pertenezcan.

Otra de las medidas estrella son la vigilancia y sanción por no utilizar los sistemas de seguridad y más en concreto de los cinturones de seguridad. Cualquiera diría que el llevar el cinturón de seguridad puesto evita tener el accidente de circulación. Está claro que salva vidas pero no evita accidentes.

Sin embargo las cifras son duras y la realidad nos devuelve al aumento de los accidentes y de los fallecidos, a pesar de todos los avances tecnológicos que invaden los automóviles actuales.

Es curioso que además la propia Administración a través de la Dirección General de Tráfico reconoce que la primera causa de los accidentes en las estadísticas de los últimos años no son producidos por la velocidad y ni siquiera por el alcohol, sino por las distracciones.

En palabras del propio Director de tráfico en la comparecencia ante la comisión de seguridad vial,  “la política de seguridad vial es un binomio: educación, FORMACIÓN, información y CONCIENCIACIÓN, más, vigilancia y control”

La vigilancia, el control y el consiguiente castigo a través de las multas es el parámetro siempre elegido, y en esta ocasión también. En la misma comparecencia dice que los países que mejores resultados obtienen son los que  disponen de sistemas de autoridad más eficientes. Y lo basa en que las denuncias han pasado al doble, sobre los 4 millones, las alegaciones a una décima parte, 70.000 y se cobraron más multas, el 75%. Lo que no cuenta es que quizás es debido a que si se paga sin alegar y sin ejercer el derecho a la alegación, se reduce la multa al 50%. Quizás por eso hay más denuncias y se cobran más. Dicho de otra manera, si no ejerces tus derechos y pagas dos multas en vez de una, te las rebajo a la mitad.

Pero sin entrar más en el aspecto del control y la vigilancia, desde PROVIAL queremos hacer una reflexión sobre uno de los parámetros mencionados como binomio de la seguridad vial: la formación y concienciación.

Como en la misma comparecencia se dice, la sociedad civil está comprometida, es activa y es, en el ámbito de la seguridad vial, “un lujo” y solo queda movilizarla, tenerla en cuenta e incorporarla a las políticas de seguridad vial.

Pues bien. No podemos estar más de acuerdo. Y para ellos vamos a desgranar dos informes sobre actitud, conocimiento y valoración de los conductores ante el carné de conducir, informe DUCIT de Agosto de 2017 y la encuesta de la calidad de los Exámenes de conducir de Noviembre de 2015 de OBSERVALIA y encargado por la DGT.

El primer dato a destacar es que pese a que el 64% de los nuevos conductores considera que la preparación y las pruebas para obtener el carné de conducir es un sistema que capacita bastante o mucho, más de la mitad, el 56% de los conductores cree que es necesario modificar la formación que actualmente se da para obtener el permiso de conducir. Hay que unir además que el 51%, considera que un buen cambio que existan un numero de clases mínimas obligatorias antes de presentarse a la prueba del permiso de conducción.

Hay que destacar del informe encargado por la DGT , que el 90,1% de las personas valoran como muy buena la formación recibida por sus profesores pero no tan buena del examen de conducción, quedándose en el 26, 7%, lo cual debería hacer reflexionar sobre el sistema de pruebas español.

En el informe DUCIT también se refleja un dato muy importante; el 86% de los conductores se muestra a favor de recibir formación regularmente, tanto teórica como práctica. En concreto cada 5 años, en la autoescuela según el 53% de los encuestados. Se remarca esa formación en caso de conductores con múltiples infracciones, no sólo las que detraen puntos, las personas mayores o los profesionales.

Entre las cosas que más preocupan a la sociedad de conductores esta la formación en la conducción en condiciones adversas, 86%, la conducción nocturna 82%, o experimentar con sistemas de ayuda a la frenada el 81%.

Por último y no menos importante, se plantearon cuatro aspectos a considerar y en la reducción de los accidentes y se extrajo lo siguiente:

Entre estos cuatro aspectos, el que se considera más eficaz para reducir el número de fallecidos es la concienciación de los conductores (37%), el carné por puntos ocupa el último puesto, sólo el 15% considera que es el más eficaz de los cuatro. Por encima de la tecnología de los vehículos.

Evidentemente en los informes se recogen más datos y casi todos en el mismo camino. De los cuales se pueden desprender varios puntos:

La sociedad civil, “lujo”, (según el Director General de Tráfico) a la cual hay que tener en cuenta en las políticas de seguridad vial dice:

  1. Los profesores de formación vial que nos dan clase están a la altura que esperamos, dando una gran nota.
  2. Vemos necesario que sea obligatorio dar unas clases mínimas y obligatorias antes de acudir a los exámenes de tráfico.
  3. Queremos que nos enseñen más de lo que nos exigen en los exámenes, como la conducción nocturna o el uso de los sistemas de seguridad activa.
  4. Necesitamos y valoramos que se nos imparta una formación periódica cada 5 años en la autoescuela e impartida por los profesores que valoramos en su momento de forma positiva.
  5. No nos parece mal el examen pero lo vemos incompleto.
  6. La mejor forma de reducir los accidentes de circulación es la formación y la concienciación de los conductores.

Si a todo ello le sumamos que todas las estadísticas establecen como el factor humano como el responsable de los accidentes, que el 33% de los accidentes actuales es debido a la distracción del conductor, que el 77% de los muertos son en carreteras convencionales……

  • ¿A que esperamos a implementar medidas encaminadas a mejorar el factor humano?

  • ¿Por qué no se plantea que la formación en seguridad vial sea impartida en parte de manera presencial y obligatoria al menos en determinadas horas? Prácticamente todos los países de nuestro entorno lo realizan. El ámbito Europeo les apoya.

  • ¿Para cuándo una actualización en conocimientos de los vehículos actuales y una concienciación en materia de seguridad vial de forma obligatoria en los conductores que tengan que renovar el permiso?

  • Si los profesores de formación vial son tan bien valorados, ¿cómo es que no son los encargados de impartir la formación sobre movilidad y seguridad vial en otros ámbitos que no son las autoescuelas?

Señores gobernantes, lo tienen todo a su favor: la sociedad civil comprometida, los profesores de formación vial valorados, preparados y dispuestos a afrontar los retos que la sociedad les demanda, Europa a su lado y los datos preocupantes de aumento de la siniestralidad que les autorizan a cumplir con su deber de tomar medidas que de verdad incidan en la “formación, información, educación y concienciación” y no solamente en los castigos.

Sean valientes, no piensen en votos, sólo en seguridad vial.

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