Alacena de dos llaves.

 

De bien es sabido por todos, la sabiduría del refranero español para representar múltiples situaciones cotidianas. “Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.”

 

Este refrán en concreto podría reflejar las declaraciones de diferentes integrantes de nuestro Ministerio del Interior y de nuestra Dirección General de Tráfico, y de sus hechos, inconsecuentes con sus declaraciones.

Más que un artículo de opinión, sería unas réplicas y contra réplicas.

Y no vamos a personalizar sus actuaciones, ya que hace mucho tiempo que sus políticas de acción son más o menos las mismas, independientemente de quien esté al cargo.

Su falta de un plan para mejorar la Seguridad Vial de todos, los lleva a unas incoherencias brutales. “Andan sin ton ni son.”

Bueno, plan si que tienen, pero parece ser que no contempla el beneficio para toda la sociedad.

No queriéndonos alargarnos mucho, intentamos crear este artículo lo más resumido posible, pero lo hemos tenido que ir ampliando, ya que, a la hora de ir creándolo, nos han ido llegando más datos que no podíamos obviar.

Las siguientes incongruencias han sido espetadas por diferentes miembros del Ministerio y de la Dirección, y las enumeramos para ponerlas en el debate por las medidas para mejorar la Seguridad Vial en España.

Novedades en la Formación de los motoristas: Realizando “determinados cursos de formación”, se recuperarán 2 puntos del permiso. 

¿Estos cursos, para poder impartirlos, será a través de una autorización general o de una concesión más particular? 

¿Creen que la mejor forma de sensibilizar y concienciar a los motoristas sea la de premiarlos con la recuperación de 2 puntos del permiso de conducir?

Afirman que la carencia de los motoristas es por una formación y evaluación inicial deficiente. ¿No será por la NULA formación y evaluación que permite con el Permiso B conducir un ciclomotor desde el primer día y una motocicleta de hasta 125 cc a partir de los tres años de obtener el Permiso B?

Abogan por medidas liberales a la hora de facilitar las autorizaciones para poder abrir una autoescuela, pero no aplican el mismo criterio a la hora de conceder ciertos cursos de formación.

Apuestan por la reducción de emisiones contaminantes únicamente a la mejora de los vehículos y las vías. ¿Y de los usuarios de las vías no? ¿Saben que existen técnicas de conducción eficiente que podrían ayudar, y que es necesario enseñar?

Proclaman la importancia de los Profesores de Formación Vial. Sí, así es como se nos deberían de mencionar. Dejen ya de llamarnos Profesores de Autoescuela. Esperamos que no sea su intención encasillarnos ahí. Nuestra preparación nos avala para poder ejercer muchas más tareas docentes fuera de la Autoescuelas. ¿O sólo tienen ese aval los educadores, instructores, monitores, coordinadores, asociaciones, fundaciones, cuerpos de seguridad y fuerzas del estado?

Y si somos tan sustanciales, y si tanta notoriedad conlleva nuestra instrucción, ¿por qué no se desarrolla y se aprueba nuestra Calificación Profesional de Docencia de Formación Vial contemplada en el Real Decreto 567/2011?

No pretendemos influir en el bajo porcentaje de aptos en el primer examen, queremos cambiar su comportamiento. ¿No será que el porcentaje de suspensos es muy elevado por qué es el alumno el que decide cuando se examina, y no el profesor? ¿O por qué una vez programada la enseñanza para abordar el examen, resulta que no podemos examinar por la falta de examinadores en la mayoría de las Jefaturas Provinciales? Menuda diversidad de herramientas a la hora de enseñar nos proporciona ustedes.

Y lo de la propuesta de obligar a los alumnos a un curso de ocho horas para concienciarlos y sensibilizarlos a la hora de obtener el permiso ya clama al cielo. A la hora de reeducar los cursos son de doce y veinticuatro horas respectivamente. A la hora de educar y formar inicialmente, ¿únicamente ocho horas? Menuda disonancia. Por no decir, que en ocho horas hay que ser un Sigmund Freud, psicológicamente hablando, o una María Montessori, pedagógicamente hablando, para conseguir los objetivos marcados.

Y se les llena la boca con el concepto educación vial dejando de lado el concepto formación vial. Pues si pretendemos que nuestra sociedad esté muy bien preparada, los dos conceptos son fundamentales. Otro asunto es que realmente pretendan que la sociedad llegue a esos niveles de preparación.

Y estando en contra de la enseñanza on-line en lo que se refiere a la educación y formación vial, es significativo que ustedes hayan proclamado constantemente la concienciación y sensibilización vial a través de sus suculentas campañas publicitarias, y rechacen que las Autoescuelas Digitales puedan hacer lo mismo. Han engordado un monstruo que ahora a ver quién lo detiene. El relato se reduce al valor monetario que supone obtener los permisos de conducir, o a si se vulnera la libre competencia empresarial en el sector de la formación vial, cuando los argumentos a tratar tendrían que estar siempre amparados en los aspectos pedagógicos y psicológicos de los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación vial. “Cómo pollos sin cabeza”.

Y lo de “vamos a contar con todos los implicados en la Seguridad Vial para mejorarla”, ya si eso y tal. Mencionar que esta humilde asociación había acudido con regularidad a los últimos plenos del Consejo Superior de Seguridad Vial, con el fin de aportar nuestro granito de arena y conseguir la mejora de la Seguridad Vial, pero en el último ya no hemos sido invitados, ya que “existen un importante número de entidades que actualmente no desempeñan el papel de vocales del Consejo.” Una forma fina de decir que como no me bailas el agua, (ni el porcentaje), no te invito. “Amistad por interés, no dura ni un solo mes.”

 

“De lo que no veas, ni la mitad creas, y de la otra mitad titubea.”

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