Día mundial en recuerdo de las víctimas.

¡Ojalá! no tuviéramos que celebrar un día en recuerdo de las víctimas en siniestros viales, porque sería la señal que no tendríamos que honrar a los millones de personas que han fallecido en las vías desde que nos desplazamos por ellas en vehículos. Por desgracia eso nunca va a ser posible. Lo que sí podemos es reducir el número de fallecidos y alcanzar el objetivo cero víctimas mortales en nuestras carreteras. Para ello se debe seguir trabajando en educación y en formación, que son únicamente dos de los pilares básicos de la seguridad vial y probablemente los que menos dinero en inversiones suponen aunque sus resultados óptimos sean más lentos y no se prevean cambios sustanciales hasta que ha pasado al menos una generación desde su aplicación. Otros pilares importantes y mucho más costosos son la tecnología y las infraestructuras. Los grandes actores de la seguridad vial, sí que invierten en tecnología. Tecnología aplicable a los vehículos y también a las infraestruturas. El gran hándicap sin embargo es el mantenimiento y conservación de las vías que supone un coste económico anual de gran cuantía y que en los presupuestos generales apenas se representa.

Curiosamente aquellos dos pilares de los que hablamos al inicio: educación y formación, que tienen unos costes económicos ínfimos, son los dos pilares que menos se potencian. Probablemente porque no venden grandes titulares ni mueven masas en las redes sociales.

Este año estaremos en Zamora, junto a los familiares de las víctimas.

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