Resumen de la Comisión de Estado sobre Seguridad Vial. Sesión nº2, celebrada el 02/06/2020.

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Después del visionado y análisis de la comparecencia del Director de la DGT, el Sr. Pere Navarro Olivella, os trasladamos un resumen y cuestiones sobre ésta:

La primera sensación es la de siempre, que a la formación vial y a sus profesores, profesoras, examinadores y examinadoras ni están ni se les espera. 

Se  banaliza, ningunea y precariza y  no se atacan los verdaderos problemas causales que producen la Inseguridad Vial.

Maltrato que no es nuevo de ahora. Eso de que venceremos, saldremos, pararemos y seremos más fuertes juntos de esta pandemia por ahora queda solo en palabras y no en hechos.

Mucho anunciar que sus políticas de Seguridad Vial tienen como pilares fundamentales la Educación, Formación, Concienciación, Información, Vigilancia y Control Vial, pero la verdad es que no todos tienen la misma atención por su parte.

Al final todo se reduce a suculentas campañas publicitarias e informativas, a incrementar la vigilancia y a sancionar a los infractores. 

Mucho predicar, pero poco dar trigo.

Los centros de exámenes para obtener los distintos permisos de conducir van a realizar pruebas evaluativas durante todo lo que queda de año en todas las Jefaturas Provinciales de España, incluido en verano. Medida que celebramos y solicitamos que esta medida, que ya se practicaba en alguna Jefatura Provincial como la de Albacete, venga para quedarse.

La cuestión es:

¿con qué nivel de capacidad de servicio se van a desarrollar dichas pruebas?

Ya que si la capacidad no es plena y entre el retraso que ha originado la pandemia a los ciudadanos que se encontraban en su proceso de aprendizaje vial, los que han continuado con su aprendizaje a pesar del confinamiento y los nuevos que van a decidir empezar ese aprendizaje y sabiendo por nuestra experiencia que en el periodo estival es cuando más  ciudadanos lo emprenden, la vuelta a la nueva normalidad será caótica.

El ejemplo de la provincia de Tarragona es muy claro. Lo ha tildado usted de huelga de los centros. Que no entiende usted por qué después de dos meses y medio de cierre forzado las autoescuelas no abren. Pues es bien sencillo. Porque son empresas y ante el panorama de no disponer de un servicio de exámenes pleno, la actividad empresarial da un resultado de pérdidas y la actividad docente no tiene manera de conseguir un desarrollo óptimo. Sale más a cuenta no abrir.

Con la falta de examinadores que hay, los liberan de sus funciones para colocarlos en las Jefaturas para realizar labores administrativas. Clama al cielo.

Solución: Dotar al Cuerpo de Examinadores del personal necesario para que desarrolle su función con plena capacidad de servicio y cubrir toda la demanda de los ciudadanos. Hay sistemas que se pueden aplicar con la normativa actual y si es necesario, dada la particularidad del asunto, se pueden crear nuevas normas de regulación. Sólo es necesario voluntad política. La misma solución que les han ofrecido a las Jefaturas de Lleida y Girona se podría aplicar al resto del territorio español. Es hora de poner su granito de arena.

Esta carencia de personal examinador no es novedosa, ni reprochable únicamente a este gobierno. Ya desde hace unos siete años se viene dando esa precarización del servicio por la falta de personal. En sesenta años de la DGT, jamás habían faltado tantos examinadores respecto a la demanda como hasta ahora ni se había coartado tanto los derechos a empresas, docentes y ciudadanos. Los gobiernos autonómicos Vasco, Navarro y Catalán le han solicitado el traspaso de competencias en lo que se refiere al servicio de exámenes para solucionar el problema. ¿Qué capacidades tienen estas administraciones públicas de menor rango que no posea la DGT?

Con catorce examinadores itinerantes no tenemos para empezar.

Sólo en la Jefatura Provincial de Tráfico de Barcelona se calcula que harían falta entre personal examinador y administrativo unas cuarenta personas para poder dar un servicio pleno con total normalidad. En Madrid, las últimas informaciones de las que disponemos, la carencia sería de entre sesenta y ochenta personas.

Y tanta precariedad la solucionan asignando el número de pruebas y adaptar el servicio de exámenes al número de examinadores disponibles. Esa es la función del Sistema CAPA, aunque lo intenten disfrazar con otras filosofías. Por supuesto que hay provincias que les han solicitado implantar el Sistema Capa. Entre tener un servicio de exámenes cada dos meses y medio a tener un servicio de exámenes cada mes, pues de lo malo lo menos malo.

O dotan al Cuerpo de Examinadores del número suficiente de efectivos para poder atender toda la demanda de los ciudadanos o estarán incurriendo en una limitación de los derechos a examen de los ciudadanos que abonan religiosamente, entorpeciendo y dificultando la labor docente de los profesores y profesoras de formación vial y coartando el desarrollo empresarial de las autoescuelas.

Más bien pronto que tarde les revocarán este sistema de asignación de pruebas ya que sin ser un entendido en derecho, roza la ilegalidad y la inconstitucionalidad. Y, por si fuera poco, el coeficiente corrector depende del número de aptos del centro en cuestión. Responsabilizar a los centros de una formación vial que ni es mínima, ni obligatoria, ni programada ni presencial es más bien pretencioso.

Es inexplicable que la DGT, con unos ochenta millones de euros de beneficio NETO al año, no tenga vocación ni voluntad en ofrecer un servicio pleno de exámenes a los ciudadanos durante todo el año, con el cual se conseguiría elevar la integridad y la calidad de la formación vial.

¿En qué andan ustedes, señores de la DGT?

Proclama que los conductores beben, se drogan, corren, se distraen. Le doy otro dato, ya que la Seguridad Vial es tan mesurable, el 97% de los actuales conductores no aprobarían el examen teórico para la obtención del permiso de la clase B. No quiero ni pensar en que niveles estamos si cuantificamos la prueba de destrezas y comportamientos en vías abiertas al tráfico. ¿Con éstos que hacemos, les seguimos mandando inoperantes campañas de información? ¿Continuamos sancionando y condenando?

La formación y la evaluación vial también tienen que ser continuas. Que el requisito para renovar un permiso de conducir sea únicamente superar un reconocimiento médico de dudosa rigurosidad, está comprobado que es totalmente insuficiente para mantener unos niveles de Seguridad Vial razonables.

El gran salto de la Seguridad Vial, el coche conectado. No se cieguen con las tecnologías. Por mucho que avancen siempre será necesario que una persona esté al mando de la máquina. ¿Viajarían ustedes en un transporte o se dejarían operar por un sistema totalmente automatizado sin la supervisión humana?

El mejor sistema de Seguridad Vial de un vehículo es un conductor bien formado.

El panorama actual es ese, usuarios y conductores en las vías públicas con falta de conocimientos, destrezas y valores emocionales. Y las medidas clave que se plantean son hacer cumplir las normas a base de información, vigilancia y sanciones. La clave de la Seguridad Vial es que los usuarios de las vías públicas cumplan las normas por qué quieran, por qué les salga de dentro, por qué estén sensibilizados y concienciados a través de una formación vial íntegra y de calidad, no con parches de ocho horas presenciales obligatorias a la hora de obtener el permiso.

¿De verdad pretendían convencernos de que para mejorar en el ámbito conductual de la formación vial de los pre conductores con ocho horas serían suficientes? Ni Sigmund Freud ni María Montessori lo conseguirían.

Para que la formación vial sea íntegra y de calidad y produzca conductores seguros, eficaces, eficientes, saludables y sostenibles debe de sostenerse en los conocimientos, (el saber hacer y por qué), en las destrezas-habilidades, (el cómo hacer y por qué) y en los valores emocionales, (el querer hacer y por qué). Absolutamente toda la formación vial, desde una señal a una norma, pasando por una maniobra o un comportamiento. Y las destrezas-habilidades y los valores emocionales no se pueden adquirir telemáticamente. Pedagógica y psicológicamente es inviable.

Por estas razones es necesario que la formación y la evaluación vial se imparta de manera presencial, obligatoria, mínima y programada e impartida por personal docente y evaluador íntegros. No sólo en su fase inicial a la hora de obtener el permiso, también es inapelable en su fase continua a la hora de renovarlo.

¿Es la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia la que no les ha entendido, o es que no han sabido ustedes explicarse?

Esta es la foto actual de los principales problemas que perjudican a todos los actores que intervenimos en la formación vial, no hace falta llegar a la Fase 3 para retratarla.

Esperemos que en la nueva estrategia de seguridad vial 2021-2030 se utilicen todos los recursos disponibles, se vele por el interés general y se impongan medidas que creen soluciones. Y con premura, llevamos mucho retraso acumulado, y no sólo por la pandemia del Coronavirus Covid19.

Si funciona la Formación y la Evaluación Vial, y estas son Íntegras y de Calidad, funciona y funcionará la Seguridad Vial.

La Formación y la Evaluación Vial Salvan Vidas.

La Formación y la Evaluación Vial Reducen la Siniestralidad Vial.

Dionisio Almendros Belmonte. Profesor y Director Íntegro de Formación Vial. Jefe de la Delegación de ProVial Asociación Profesional por Castilla-La Mancha.

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