Enseñanza covid-19 para aplicar a la seguridad vial.

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Esta pandemia nos está dejando pérdidas humanas y desolación. Pero también ha traído soluciones innovadoras, creativas e incluso muchas decisiones políticas inéditas.

Las oportunidades de mejora de la sociedad acostumbran a presentarse, casi siempre, en manifestaciones de pequeños cambios que nos permiten abordar el futuro y que aparecen, al principio, de forma borrosa en nuestro horizonte social, económico y empresarial.

Para avanzar en estos tiempos de incertidumbre y controlar la zozobra que nos invade, la idea fuerza sobre la que hay que construir estriba en poner todo nuestro esfuerzo en un objetivo, en ser muy agresivos para su consecución y sobre todo mostrar resultados de nuestra intervención a corto plazo.

Los grandes cambios sociales se han apoyado casi siempre en una idea fuerza que se ha manifestado en un hecho anecdótico. Después se ha propagado como un incendio para generar y consolidar el gran desafío.

Estos tiempos de pandemia podrían servir para abordar la Seguridad Vial desde otra mirada, sin la usual estrategia que acostumbra a generar pequeñísimos avances y consumir grandes recursos.

En la búsqueda de cambios efectivos y permanentes en la Seguridad Vial, como en cualquier otro aspecto de la vida o de la empresa, intuimos que ese es el gran problema: pretendidos cambios drásticos y voluntaristas que se elevan a códigos de circulación, que la sociedad no tiene capacidad de digerir o no le apasionan y son la fuente del fracaso. En cambio, tal vez, cambios mucho más detallados, específicos y ajustados a la cultura preventiva del momento anímico motivado por el estado de alarma de la COVID-19, de las necesidades territoriales podrían permitir avances, consolidarlos y reducir la accidentalidad vial.

La COVID-19 nos ha enseñado, y ya es una gran lección, la necesidad que tenemos, por ejemplo, de diseñar sistemas con métricas claras y en tiempo real, ya que ayudan a la toma de decisiones y producen cambios significativos.

Entre otros factores positivos que aportaría el uso extensivo de las métricas en la Seguridad Vial, está que podrían enseñarnos qué es lo que funciona en nuestra planificación y qué no en un lapso muy corto de tiempo. También nos ayudarían en nuestra capacidad de reacción. De esta manera no estaríamos sometidos, por ejemplo, a planes gubernamentales ambiciosos y voluntaristas o copiados de otras realidades y que su bondad necesita de un largo recorrido para contemplar su eficiencia, y que si se manifiestan equivocados rectificarlos comporta un gran esfuerzo de tiempo y recursos. Desafortunadamente, la mayoría de las veces, acaban quedando enquistados en el sistema.

Por lo tanto, deberíamos preguntarnos continuamente en este tiempo tan extraño qué Seguridad Vial debería hacerse, y valorar siempre, por ejemplo, qué impacto tendrán los cambios demográficos, tecnológicos y económicos en el desarrollo de las medidas que queremos implementar.

La crisis sanitaria nos ha mostrado la potencia del dato y la enseñanza que hemos sacado es que debemos tenerlo como norte de nuestras decisiones. De hecho, además, nos permite tomar decisiones rápidamente (confinamiento sí o no) y ajustarlas a nuestra realidad como territorio, mucho menos extenso en la mayoría de los casos, que el país. También permiten diseños para áreas topográficas, más que para territorios políticos.

Por último, el uso extensivo de la tecnología, por ejemplo con la irrupción del 5G, nos mostrará datos más refinados, fiables y relacionados con el contexto… por ello deberemos prepararnos hoy para entender la nueva Seguridad Vial y someterla a las necesidades de la sociedad en casos como la planificación de la movilidad y el uso racional del territorio, atendiendo a la fluidez del dato y no a ideas preconcebidas de datos históricos (días, meses, fiestas y comportamiento de los usuarios).

Por lo tanto, para abordar el tema de Seguridad Vial como cualquier otro, debemos centrarnos –situarnos mentalmente- en el futuro, imaginarlo y recrear el presente desde allí.

Una mirada inteligente al futuro en clave de la movilidad que esperamos tener en cinco años, es la mejor manera de reducir los riesgos y los accidentes viales actuales.

Pincha en el enlace para inscribirte:

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